Qué es la formación programada por las empresas
Qué es la formación programada por las empresas (formación de demanda o bonificada): cómo funciona el crédito FUNDAE y qué papel juega la academia.
Si trabajas en una academia, tarde o temprano un cliente te preguntará si el curso "se puede bonificar". Detrás de esa pregunta está la formación programada por las empresas, también conocida como formación de demanda o formación bonificada. Es una de las principales vías por las que una empresa forma a su plantilla recuperando parte del coste, y entenderla bien te ayuda a vender y a gestionar mejor tus cursos.
En este artículo explicamos qué es, cómo funciona el crédito y qué papel juega tu academia en el proceso.
Una definición sencilla
La formación programada por las empresas es la formación que una empresa decide y organiza para sus propios trabajadores, y cuyo coste puede recuperar total o parcialmente mediante bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social. Está integrada en el sistema de formación profesional para el empleo y su gestión técnica corresponde a FUNDAE (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo).
Se llama "de demanda" porque es la propia empresa quien decide qué formación necesita, cuándo y para quién, a diferencia de la formación "de oferta", que se programa mediante convocatorias públicas.
Cómo funciona el crédito de formación
La idea central es fácil de entender: cada año, las empresas cotizan a la Seguridad Social por formación profesional. Ese dinero genera un crédito anual que la empresa puede utilizar para formar a su plantilla.
Dos matices importantes:
- No es una subvención que se solicita. Es un crédito que la empresa consume descontándolo de sus cuotas a la Seguridad Social cuando realiza la formación.
- El crédito depende de lo cotizado. El importe disponible varía según lo que la empresa haya cotizado por formación profesional, con sus propias reglas de cálculo.
Para poder bonificarse, la empresa debe cumplir ciertos requisitos generales, como estar al corriente de pago con Hacienda y la Seguridad Social y contar con trabajadores en régimen general que coticen por formación profesional. Los detalles concretos conviene confirmarlos siempre con la normativa vigente.
Formación de demanda y formación de oferta: no las confundas
Es habitual mezclar los términos. Aclaremos:
- Formación programada (de demanda). La empresa la decide y la bonifica con su crédito. Es la que describimos aquí.
- Formación de oferta. Se financia mediante subvenciones y convocatorias públicas, y suele dirigirse tanto a personas ocupadas como desempleadas.
Una misma academia puede impartir ambas, pero la documentación y la justificación no son iguales. Saber ante cuál estás es el primer paso para gestionarla bien.
Qué papel juega tu academia
Aquí es donde entra el negocio. La empresa que quiere bonificar su formación necesita a alguien que imparta el curso y que aporte la documentación correcta. Ese alguien puede ser tu academia.
Tu papel suele incluir:
- Diseñar e impartir la acción formativa (presencial, teleformación o mixta).
- Aportar los datos y evidencias que permiten justificar la bonificación: participantes, horas, evaluaciones, registros de conexión en la modalidad online.
- Facilitar a la empresa (o a la entidad organizadora) la documentación que la bonificación requiere.
Dicho de otro modo: la empresa pone el crédito, pero tú pones la formación y buena parte del papeleo que la sostiene. Cuanto más ordenado y automático sea ese papeleo, más atractivo es tu servicio y menos problemas tendréis los dos si hay una revisión.
Por qué te interesa dominar este terreno
Entender la formación programada por las empresas no es solo cultura general: es una oportunidad comercial. Muchas academias pueden ofrecer a sus clientes cursos que, gestionados como formación bonificada, salen mucho más baratos para la empresa. Poder explicarlo con claridad genera confianza y cierra ventas.
El punto delicado siempre es el mismo: la gestión documental. Comunicar la formación, recoger las evidencias de participación y preparar la justificación consume horas, y esas horas se multiplican por cada curso y cada cliente.
Ahí es donde una plataforma como Cuadernal aporta valor: cuando los registros y la documentación de cada acción formativa se generan de forma automática, dejas de dedicar tardes al papeleo de la bonificación y las inviertes en formar y en vender. La formación programada deja de ser un quebradero de cabeza administrativo para convertirse en un argumento de venta.