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Cómo bonificar un curso en los seguros sociales

Equipo Cuadernal

Cómo bonificar un curso de formación en los seguros sociales: del antiguo TC1 al RLC, cuándo aplicar la bonificación y hasta qué fecha límite.

Bonificar un curso en los seguros sociales es el paso en el que la formación deja de ser un gasto y se convierte en dinero recuperado: la empresa descuenta el coste de la formación de lo que paga cada mes a la Seguridad Social. Mucha gente sigue llamándolo "la bonificación en el TC1", aunque ese modelo ya no exista con ese nombre. Aquí vemos cómo aplicar la bonificación de formación, cuándo puedes hacerlo y qué límites tiene.

Qué significa bonificar en los seguros sociales

La formación programada por las empresas (la antes llamada formación bonificada) no se cobra como una subvención que llega a tu cuenta. Funciona como un descuento en las cotizaciones: la empresa se aplica el coste de la formación como bonificación en su boletín de cotización mensual a la Seguridad Social, hasta el límite de su crédito de formación.

Dicho de otro modo: en lugar de recibir dinero, pagas menos en tus seguros sociales. Ese es el mecanismo de toda la formación bonificada.

Del TC1 al RLC: los modelos actuales

Durante años la bonificación se aplicaba en el TC1, el boletín de cotización. Con la llegada del Sistema de Liquidación Directa (SLD) de la Tesorería General de la Seguridad Social, aquel modelo desapareció y hoy se trabaja con:

  • RLC (Recibo de Liquidación de Cotizaciones), el equivalente al antiguo TC1.
  • RNT (Relación Nominal de Trabajadores), el equivalente al antiguo TC2.

En la práctica, la bonificación por formación se refleja en la liquidación mensual dentro de este sistema. Si oyes hablar de "bonificar en el TC1", se refiere a esto.

Cuándo puedes aplicar la bonificación

Hay dos condiciones de tiempo que no puedes saltarte:

  1. Solo después de comunicar la finalización. No se puede bonificar un curso hasta que el grupo está terminado y su fin comunicado a FUNDAE. La comunicación de fin es el desbloqueo.
  2. Dentro del ejercicio. La bonificación se va aplicando en los boletines de cotización a lo largo del año, pero el margen se cierra: la fecha límite habitual es el 31 de enero del año siguiente. Lo que no bonifiques a tiempo, se pierde.

Además, para poder aplicar la bonificación es imprescindible ingresar las cuotas dentro de plazo: si no se presenta y abona la liquidación en tiempo, tampoco se pueden aplicar las bonificaciones de ese boletín.

El crédito como límite

La bonificación que puedes aplicar en tus seguros sociales no es ilimitada: su tope es el crédito de formación asignado a la empresa para ese año. Puedes repartir ese crédito entre varios cursos y varios boletines, pero no superarlo. Por eso conviene calcular el crédito al principio del año y planificar los cursos para aprovecharlo sin pasarte.

Quién aplica la bonificación

En la práctica, la bonificación la refleja quien gestiona los seguros sociales de la empresa: la asesoría laboral o el departamento de nóminas. Pero para que pueda hacerlo necesita que la parte formativa esté impecable: cursos comunicados en plazo, finalizaciones registradas y costes cerrados. Cuando la formación y la gestión laboral van por separado y a destiempo, es fácil que un grupo se quede sin bonificar simplemente porque el dato no llegó a tiempo a quien preparaba el boletín. Coordinar ambos lados —formación y cotización— dentro del mismo calendario es lo que evita perder crédito.

Cómo aplicar la bonificación, paso a paso

  1. Imparte el curso y comunícalo (inicio y fin) en plazo.
  2. Reúne los costes imputables y respeta los límites de los módulos económicos.
  3. Comprueba tu crédito disponible antes de bonificar.
  4. Aplica la bonificación en la liquidación mensual (RLC), dentro del crédito.
  5. Presenta e ingresa la cotización en plazo.
  6. Guarda la documentación que respalda cada bonificación en el expediente.

Recuperar el dinero sin ahogarte en papeles

El mecanismo de la bonificación es claro; lo pesado es todo lo que hay que tener en orden para llegar hasta él: cursos comunicados, expedientes completos, plazos cumplidos y costes bien documentados. Cuando eso se lleva a mano, entre carpetas y hojas de cálculo, se van muchas horas y aumenta el riesgo de dejar crédito sin aprovechar.

Con una herramienta como Cuadernal, la documentación de cada acción formativa queda ordenada y lista para respaldar la bonificación, sin perseguir papeles al final de año. El resultado es el de siempre: menos administración y más horas libres.